La metodología Scrum es una de las herramientas más exitosas y populares para trabajar en equipo que existe hoy en día. Si bien el trabajo entre colaboradores fue siempre concebido como un como una serie de responsabilidades compartidas, en la actualidad el Scrum significa que los miembros de un grupo de trabajo pueden enfrentar las tareas del día a día de una forma más creativa a partir de iteraciones o Sprints.
El principal objetivo de la metodología Scrum es planificar, ajustar y controlar los resultados, al mismo tiempo que responder a las exigencias exactas del cliente. Es una metodología que les exige a sus participantes administrar proyectos con un gran volumen de cambios de última hora
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¿Qué es Scrum?
El concepto de lo que conocemos hoy con Scrum fue creado por dos estrategas organizacionales japoneses: Ikujiro Nonaka y Hirotaka Takeuchi. Estos dos hombres fueron los que durante los años 80 se tomaron la tarea de analizar las formas y los métodos que las grandes empresas tecnológicas de Japón implementaban para formar equipos de trabajo.
En 1986, publicaron en la Harvard Business Review un artículo titulado: “El nuevo juego para el desarrollo de productos”. En ese documento se dedicaron a explicar con gran detalle cómo hacían los colaboradores de las grandes compañías para conseguir, mediante la auto-organización y la posterior fusión de sus experiencias, conseguir un elevado grado de resolución y eficiencia.
Una de las bases que marcó el hito de aquella publicación era la premisa de que el Scrum como metodología, sirve para que grupos multidisciplinares trabajen en entornos de alta complejidad, entornos donde las obligaciones son muy cambiantes, y en donde los resultados deben obtenerse en un plazo corto de tiempo.
En la filosofía Scrum se promueve el trabajo en equipo, el aprendizaje continuo y una organización que es dúctil a los cambios que van ocurriendo en la fase de desarrollo de un proyecto. Hoy en día existen numerosas formaciones que permiten certificarse como Scrum Master, la persona responsable de liderar a los equipos en la gestión ágil de proyectos para alcanzar los objetivos finales, las más reconocidas son aquellas que se encuentran dentro del marco de Scrum Manager.
Metodología Scrum: ventajas
Entre las múltiples ventajas que puede tener aplicar la metodología Scrum en cualquiera de nuestros proyectos, cabe destacar como de gran importancia las que siguen a continuación:
- Posibilita la creación de productos listos para su colocación en el en un tiempo menor.
- Permite que se cambien las estrategias para encaminar o enfocar un proyecto de manera distinta si así fuese necesario.
- Alimenta e incrementa la comunicación interna entre los colaboradores, promueve sus reuniones de forma diaria para de ese modo permitir que fluya la retroalimentación en todo el proceso y, que a su vez, se puedan encontrar los errores.
- La metodología Scrum es una herramienta para valorar el rendimiento individual así como el rendimiento en equipo, de forma que se propicie la mejora continua.
- Facilita la visibilidad en cada parte del desarrollo del proyecto, con base a entregas y discusión continuas.
- Impulsa el reconocimiento y la evaluación por parte del cliente, quien puede plantear sus necesidades a medida que se avanza en la gestión, todo pudiéndose gestionar de manera más rápida.
Una metodología basada en Scrum siempre proporcionará calidad, será ejecutada con rapidez para agilizar la entrega y tendrá bajos costes, evitará la burocracia y el exceso de documentación, de modo que los primeros resultados lleguen muy rápidamente
Metodología Scrum: desventajas
- Los objetivos del proyecto deben ser definidos correctamente, de lo contrario pueden surgir ambigüedades durante todo el proceso.
- En caso de que el cliente tuviese exigencias nuevas en partes avanzadas del proceso, el proyecto podría sufrir un estancamiento, será necesario crear un cronograma donde se planteen fechas límite.
- Debe reinar la confianza entre los miembros del equipo, no deben existir competencias ni rencillas ni mucho menos controles excesivos porque podrían disminuir el rendimiento y desvirtuarían el propósito en equipo.
La metodología Scrum es una forma de trabajo que exige mucho de sus colaboradores, de manera que será necesario contar con personas que tengan mucha experiencia y capacidad para trabajar bajo ciertos niveles de presión, de lo contrario el proyecto podría no resultar en buen término, pudiendo surgir fallos o retrasos.
Metodología Scrum: ¿cómo se aplica?
Las técnicas organizativas de Scrum están diseñadas para la ejecución de proyectos con un alto nivel de incertidumbre (podríamos decir que nivel de inseguridad) proyectos que tienen una carga laboral altísima y que no cuentan con plazos muy prolongados sino más bien reducidos.
El secreto para que la metodología Scrum tenga éxito está en los sprints, y ¿que es el sprints? Los sprints son esos intervalos que se utilizan para el desarrollo de miniproyectos, que se vuelven necesarios para optimizar la eficacia de cada proceso.
En palabras más sencillas, el sprints es un período de tiempo, generalmente limitado entre 1 a 4 semanas de duración, en ese tiempo el equipo debe abordar las tareas planificadas.
Para aplicar la metodología Scrum lo puedes hacer siguiendo estos 6 sencillos pasos, mientras lees visualiza la ejecución de tu proyecto:
Establecer los roles
En este primer paso se debe conformar el grupo de trabajo, que serán entre 3 y 7 colaboradores. En este punto se determina quién se “apropiará” del producto. Determinará las necesidades y los recursos que requerirá para llevar a cabo el proyecto. En Scrum existen 4 roles básicos:
- Product Owner (Propietario de producto) establece las prioridades del proyecto.
- Scrum master (Facilitador de proyectos) es quien dinamiza el equipo de trabajo.
- Stakeholders (Interesados) directivos de la compañía, clientes, patrocinadores, actores externos.
- Equipo de desarrollo. Integrantes del equipo de trabajo.
Establecer la visión y la pila de producto
En fundamental que el propietario del proyecto transmita su visión, de manera que los actores decidan cuáles serán los objetivos globales dentro de cada sprint. Aquí comienza la autogestión del equipo.
Prepararse para el juego
Aquí todos los miembros del equipo deberán de elaborar una lista de tareas de la iteración para el desarrollo de aquellos requisitos previamente seleccionados. Se estiman los esfuerzos necesarios y se autoasignan las tareas, dando la libertar al equipo de poder incluso organizarse por parejas o pequeños grupos para resolver objetivos completos y dar mayor fluidez al conocimiento de cada uno de los miembros.
¡A jugar!
Si el equipo, por ejemplo, está sacando adelante el desarrollo de una app, cada sprint podría estar encaminado en la implementación de una nueva funcionalidad. Necesariamente debe de hacerse una breve reunión diaria, conocida como «scrum daily» para ir evaluando los avances de cada integrante y facilitar la transferencia de información entre los miembros del equipo.
Evaluar el desempeño
En tremendamente importante dedicar un tiempo a la evaluación el desempeño, tanto del desarrollo del producto como de la manera en cómo está trabajando el equipo. Aquí será crucial que el Scrum master contribuya con algunos consejos puntuales y dinamice el trabajo el equipo. Se aplicarán además los criterios de “listo” o “concluido” a aquellas tareas ya finalizadas y otros criterios como «to do» para aquellas aun pendientes de inicio. Cuando se trata de un proyecto relacionado con el marketing, se recomienda además utilizar documentos de revisión, asentimiento, divulgación y difusión.
Aprender de la experiencia
Ya finalizado el proyecto o entregado el producto deberás prepararte para tus próximos proyectos, es aquí que deberás autoevaluarte y evaluar cada uno de los alcances, avances, gestiones, tareas, aciertos y desaciertos. Por supuesto debes evaluar cómo fue el desempeño de cada uno de los integrantes de tu equipo.
Ahora que ya conoces más sobre Scrum y cuáles son sus ventajas, ¿qué te parece empezar a aplicar esta metodología en tus próximos proyectos?

